top of page

BIM en Asturias: la realidad que nadie cuenta

Foto del escritor: iván sousa
iván sousa
19 jun
5 min de lectura


Hace unos días leí un artículo donde se afirmaba que Asturias está viviendo una profunda transformación digital en el sector de la construcción gracias al BIM, la industrialización y las nuevas tecnologías.


Según avanzaba en la lectura iba sintiendo una mezcla de sorpresa y frustración.

No porque esté en contra del BIM. Todo lo contrario.

Llevo años defendiendo esta metodología, formándome en ella y tratando de transmitir sus ventajas a otros profesionales.

Soy delineante, he trabajado como Auxiliar Técnico de Obra y he desarrollado gran parte de mi carrera profesional dentro de oficinas técnicas, Estudios de Arquitectura, rodeado de Aparejadores y Profesionales de la construcción y además soy formador BIM.

Realicé el Máster BIM en la Universidad Laboral de A Coruña y durante años he estado vinculado a acciones formativas relacionadas con esta metodología.

Precisamente por eso me llamó tanto la atención el artículo.


¿Por que?

Porque la Asturias que describe no se parece demasiado a la Asturias que yo veo cada día.

Y lo digo con cierta pena, porque ojalá fuera verdad.


Ojalá Asturias estuviera viviendo una auténtica revolución BIM. Ojalá nuestras empresas estuvieran incorporando de forma masiva nuevas metodologías de trabajo. Ojalá los jóvenes estuvieran llenando las aulas para especializarse en construcción digital y ojalá las oficinas técnicas estuvieran evolucionando hacia modelos colaborativos de gestión de la información.

Pero la realidad que observo diariamente es bastante distinta.


Lo que veo cuando bajo del titular a la obra


Cuando hablamos de BIM solemos hacerlo desde congresos, artículos especializados, jornadas técnicas o presentaciones institucionales. En esos escenarios parece que la transformación digital ya está plenamente implantada.

Sin embargo, cuando uno vuelve a la realidad diaria de las obras, de las oficinas técnicas y de las constructoras, la fotografía cambia considerablemente.

La inmensa mayoría de profesionales con los que hablo y trabajo continúan trabajando mediante procedimientos muy similares a los que utilizaban hace diez o quince años.

AutoCAD, PDF, Excel, Correos electrónicos, Documentación tradicional.

Y no necesariamente porque sean malos profesionales ni porque desconozcan las ventajas del BIM sino porque funciona y es artesanal. A mi me gusta.


Pero simplemente porque es el sistema que conocen, les funciona y, de momento, sigue permitiéndoles desarrollar su actividad sin grandes problemas.

La frase que más escucho cuando hablo con arquitectos, arquitectos técnicos, jefes de obra y responsables de oficina técnica es siempre muy parecida:

"Cuando sea obligatorio ya veremos, mietrastanto si esto funciona para que complicar la vida."

Puede gustarnos más o menos, pero esa es la realidad que encuentro una y otra vez.


El error que se repite constantemente


Uno de los mayores errores que detecto en muchos artículos es confundir proyectos BIM con implantación BIM.

Que existan proyectos desarrollados mediante BIM es una realidad.

Existen hospitales, actuaciones ferroviarias, proyectos promovidos por grandes administraciones y existen ingenierías que trabajan a un nivel muy alto.

Todo eso es cierto.


Pero una comunidad autónoma no se convierte en una región BIM porque existan tres o cuatro proyectos emblemáticos.

La pregunta importante es otra:

¿Cuántas pequeñas constructoras trabajan realmente en BIM?

¿Cuántas oficinas técnicas utilizan procesos colaborativos?

¿Cuántos estudios de arquitectura gestionan información mediante estándares BIM completos?

¿Cuántas empresas utilizan realmente entornos comunes de datos, modelos federados o procedimientos alineados con la ISO 19650?

Ahí es donde el discurso institucional empieza a separarse de la realidad.

Porque una cosa es utilizar BIM en proyectos concretos y otra muy distinta es que el tejido empresarial haya incorporado BIM como forma habitual de trabajar.


El dato que más me preocupa


Hay algo que para mí resulta especialmente revelador.


La formación.


Si Asturias estuviera viviendo una auténtica revolución BIM, las aulas deberían estar llenas.

Y sin embargo ocurre exactamente lo contrario.

El Curso de Especialización BIM en Construcción, conocido popularmente como el Máster BIM de Formación Profesional, desapareció de centros como el IES Doctor Fleming y el IES Cerdeño por falta de alumnado.

La Fundación Laboral de la Construcción de Asturias tuvo que retirar cursos BIM y diferentes acciones formativas por la misma razón: no había suficiente demanda.

Incluso programas relacionados con la figura del Encargado de Obra encontraron dificultades para mantenerse.

Y los ciclos formativos de Proyectos de Edificación, Proyectos de Obra Civil e incluso nuevas titulaciones relacionadas con la organización y control de obras llevan tiempo viendo cómo disminuye el interés del alumnado.

Como formador BIM, esta situación me preocupa enormemente ya que he estado presente en esos procesos de selección para impartir clases de BIM quedandome solo. Literalmente.


Porque una metodología no se implanta únicamente mediante licitaciones o discursos institucionales.

Se implanta cuando las personas quieren aprenderla.

Y sinceramente, hoy no veo esa demanda masiva que algunos intentan transmitir.


Revit no es BIM


Otro de los grandes malentendidos que existen actualmente consiste en pensar que utilizar Revit significa trabajar en BIM.

Y no es así.

Revit es una herramienta extraordinaria.

Probablemente la mejor plataforma de modelado para edificación que existe actualmente. Yo es la que utilizo.

Pero BIM es mucho más que un software. BIM implica colaboración, Gestión de información, Coordinación multidisciplinar, Trazabilidad, Estándares, Procesos y una manera completamente distinta de entender el proyecto y la obra.


Lo que observo en muchas ocasiones es que simplemente se ha cambiado AutoCAD por Revit.

Antes se dibujaban líneas.

Ahora se modelan objetos.

Pero el flujo de trabajo sigue siendo prácticamente el mismo.

Y eso no es una crítica.

Es simplemente una constatación de la situación actual.


Mi experiencia entre Galicia y Asturias


Gran parte de mi vida profesional se desarrolló en Galicia.

Y precisamente por eso puedo comparar ambas realidades.

No estoy diciendo que Galicia sea un paraíso BIM ni mucho menos, pero sí encontré una mayor predisposición hacia la digitalización, una mayor sensibilidad hacia la formación y una demanda más clara de determinados perfiles técnicos relacionados con BIM.

En Asturias percibo algo diferente. Muchas empresas siguen viendo BIM como algo interesante, pero no prioritario, como algo que llegará algún día, como algo que será necesario en el futuro.

Y mientras tanto siguen trabajando con procedimientos tradicionales porque el mercado todavía no les obliga a cambiar.


El verdadero problema del sector


Y aquí llegamos a lo que, desde mi punto de vista, es el mayor desafío al que se enfrenta actualmente la construcción.

No es BIM.

No es Revit.

No es la inteligencia artificial.

No es la industrialización.

El verdadero problema es la falta de relevo generacional.

Cada año cuesta más atraer jóvenes al sector y resulta más difícil llenar determinados ciclos formativos.

Cada año encontramos menos personas interesadas tanto en trabajar en obra como en desarrollar una carrera profesional dentro de una oficina técnica.

Y sin profesionales no habrá transformación digital posible.

Ni BIM.

Ni industrialización.

Ni construcción inteligente.

Ni absolutamente nada.


Reflexión final


No escribo estas líneas para desacreditar a nadie ni para negar los avances que sí se están produciendo.

Existen empresas excelentes en Asturias.

Existen profesionales extraordinariamente preparados.

Existen proyectos de referencia que demuestran el enorme potencial que tiene la digitalización de la construcción.

Pero también existe otra realidad mucho menos visible.


Cursos que desaparecen por falta de alumnado.

Formaciones especializadas que no consiguen salir adelante, empresas que continúan trabajando mediante procedimientos tradicionales.

Y una implantación BIM muy alejada de la imagen que en ocasiones se proyecta desde determinados ámbitos institucionales.


Precisamente porque creo en BIM, porque me he formado en él, porque lo he enseñado y porque sigo convencido de que representa una gran oportunidad para mejorar nuestro sector, considero que debemos empezar por algo muy sencillo: ser honestos.


Porque solo cuando reconocemos dónde estamos realmente podemos empezar a avanzar.

Y hoy, siendo sinceros, Asturias todavía está mucho más cerca del inicio del camino que de la revolución BIM que algunos intentan vendernos.


Cuidado con los vende humos...la realidad es esta y hay que conoccerla para ponerle remedio. No podemos basarnos en una mentira, en un bulo.




 
 
 

Comentarios


© 2026  por Iván Sousa Díaz

Colegiado Nº: C 806. Consello Galego dos Colexios de Delineantes e Técnicos Superiores Proxectistas - Colexio Oficial de Delineantes de A Coruña                                                                          

bottom of page